Nosotros

 

 TRADICIÓN CON MODERNIDAD

 

Al rememorar el camino iniciado en el año de 1949, época en la cual Luis Francisco Escobar Gaitán, con el apoyo incondicional de su padre Francisco Antonio, adoptó la decisión de iniciar su actividad comercial en el ramo funerario, como FUNERARIA ESCOBAR.

Para dicho ámbito temporal la prestación funeraria en el Municipio de Facatativá, se reducía a establecimientos comerciales tales como Funeraria Central, Rodríguez y Borda, más el anhelo de ofrecer un nuevo concepto en servicios funerarios nos mantuvo firmes y constantes en dicha iniciativa empresarial.

En virtud de ello, se abrió la oficina en un pequeño local ubicado en el parque principal (donde actualmente funciona el despacho de la Catedral), con servicio de atención al cliente tas 24 horas del día e implementación del cortejo con carroza fúnebre de tracción animal, adornada con sendos arreglos florales y el conductor nuestro compañero Gregorio Lara, uniformado con smoking, corbata negra, sombrero de copa y botas en cuero.

Es de recordar que hace sesenta y siete años, los servicios se realizaban en la sala de la casa de la persona fallecida, los familiares cargaban a la mano o en el hombro el cofre detrás de la carroza, más en los eventos en que las velaciones eran en las veredas o comarcas y el recorrido era superior a una hora de camino, se hacía necesario amarrar el cofre a dos troncos, para efectos de trasladar el mismo en "guando". De igual manera, las exequias religiosas se categorizaban según el nivel socioeconómico de la familia del causante hasta 1963, así: a) De primera categoría o de Cruz Alta, con misa diaconada y compañía de tres sacerdotes desde el lugar de velación a la iglesia y al cementerio, respectivamente; b) De segunda, con acompañamiento de dos sacerdotes y misa diaconada y c) De tercera categoría, con orfandad de acompañamiento sacerdotal alguno en el desplazamiento del cortejo fúnebre, con exequias sencillas y participación de un solo sacerdote en el oficio religioso.

En esta ruta de la tradición a la modernidad, de manera inicial existían dos cementerios el primero de origen laico, ubicado en la Vereda Manablanca en dominios del Señor Navarrete, fruto de la necesidad de inhumar tanto a personas ora sin credo religioso algunos ya distintos al católico, como para las personas que determinaban acabar con su existencia. El restante, ubicado en las proximidades del Parque Arqueológico Piedras del Tunjo, actualmente en funcionamiento, inició su construcción en 1932, bajo la supervisión y control exclusivo de la iglesia católica, el cual finalmente se inauguró en 1937.

Nuestra historia, forma parte de la historia de Colombia donde el sector funerario ha tenido que ser creativo, innovador y sagaz como en la época de la violencia, donde el conductor de la carroza fúnebre tenía dos corbatas-roja y azul-según la tradición política partidista del municipio respectivo, como medida de precaución por el orden público vigente.

En nuestro compromiso de prestar un mejor servicio en los municipios, nos dimos en la tarea de crear una infraestructura de salas propias en Facatativá y Madrid. Es así como en 1972 inauguramos la  sala de velación en Facatativá con la bendición del 1er obispo de la Diócesis Monseñor Raúl Zambrano Camader (q.e.p.d.), en la Cra 2da dentro de un ambiente del mayor respeto, pensando en cubrir las necesidades de las familias (comodidad, desplazamiento, seguridad, atención a los familiares y amigos). El 1er servicio de velación se consumó sólo dos años después, ya que la tradición y mentalidad era el de velar en sus propias casas.

En 1988 vimos realizado nuestro sueño al crear una moderna infraestructura en la jurisdicción de Facatativá, a la altura de la Calle 5 con Carrera 7A, diseñada para el sector funerario, con 7 capillas de velación, oficinas, cafetería, laboratorio, parqueadero y floristería; infraestructura que aún es ejemplo arquitectónico del nuevo concepto funerario. En 1995 inauguramos una nueva sede en Madrid con 4 salas de velación, parqueadero, oficinas, cafetería y amplias zonas de movimiento.

El recuerdo vetusto de los avisos murales, diseñados en tinta negra, papel periódico, imprenta de tipos y la fijación de múltiples avisos que comunicaban la noticia de la muerte de un ser querido o familiar. Uno de los mayores temores era que por desconocimiento de la muerte de la persona no llegaran los amigos (acompañantes) a la velación y al cementerio; de ahí la premura de fijar los avisos en las paredes del pueblo (con "engrudo" a base harina de maíz).

Las amistades entregaban a los dolientes (nombre que recibían los familiares directos) los sufragios estampados de los padres Rigolettos de colores tales como el negro, azul y gris preferentemente; como manifestaciones de aprecio y solidaridad. El color negro en los vestidos de las damas, los caballeros, la familia y la viuda quien lo vestía cerca de un año como señal de luto y recuerdo del causante.

Igualmente se creó la costumbre de obsequiar un ramo (ofrenda) floral para colocar encima del cofre (caja de madera), las coronas se hacían con aros de pino, adornadas de flores y con una cinta con el nombre de la persona o familia acompañante. Durante la velación de la persona fallecida se acostumbraba el rezo de rosarios en forma interminable aún durante el cortejo a la iglesia y al cementerio.

Durante el cortejo fúnebre iba primero la carroza, luego el muerto (fallecido) cargado a la mano o en andas; esto era exclusivo a los familiares y los más entrañables amigos. Enseguida del féretro iban los familiares directos, después los amigos y por último los relacionados (acompañantes).

En los cementerios se acostumbraban depositar los despojos de la persona en su "última morada" en tierra en una tumba cavada a dos metros de la superficie y la fijación de una lápida en mármol o en piedra. Las familias pudientes adquirían en comodato lotes para edificar sus mausoleos, después se construyó bóvedas en alquiler por parte de las parroquias que administraban los cementerios por falta de espacio dentro de los mismos.

La Familia acostumbrada timbrar tarjetas de invitación a la misa de novenario o de mes que les era enviada a las casas de las personas que los habían acompañado durante el entierro, Se celebraban misa de exequias, de novenario, de mes, de año y de los santos difuntos el 1ro de noviembre. Los cuerpos permanecían cinco años en las bóvedas o en las tumbas, luego era sacados (exhumación) y depositados sus restos en osarios del cementerio.

Las familias realizaban otra tradición como era la del rezo durante las primeras nueve noches contados desde el día que se enterraba (inhumación en tierra) a la persona. El 1er día se reza un rosario que constaba de los siguientes ministerios: Misterios Gozosos: (Días Lunes y sábados), Misterios (Días Martes y viernes), Misterios Gloriosos: (Días Miércoles y Domingos), Misterios Luminosos: (Días Jueves), acompañado de las siguientes oraciones: un Padre Nuestro, diez Avemarías, una gloria y el credo. El 2do días se rezaba dos rosarios, el 3er día se rezaba tres rosarios así hasta completar los nueve días de duelo con nueve rosarios rezados.

Estas tradiciones y costumbres de antaño que la modernidad, el trajín diario, la velocidad en la vida del hombre y el impacto de la tecnología y en las comunicaciones, han borrado de manera lenta pero inexorable en las mentes de las nuevas generaciones.

Hace treinta años aproximadamente, el cuerpo del causante, de manera previa a la velación, se arreglaba con una pequeña taponada y se envolvía en una mortaja de color blanco; realidad ésta que generó la necesidad de manera anticipada por parte de nuestra empresa, de la puesta en escena y en funcionamiento del departamento de tanátopraxia, con personal calificado y con un alto estándar que garantice la calidad.

Somos una empresa líder en el occidente de Cundinamarca, que ha logrado obtener el reconocimiento de la comunidad, por su seriedad, responsabilidad social, solidaridad, cumplimiento, calidez humana en la prestación de los servicios, Es así como ya hemos servido a varias generaciones de personas, haciéndola su empresa de confianza en los municipios de Facatativá, Madrid, Bojacá, Zipacón, El Rosal, Subachoque, Albán, Guayabal de Síquima, Mosquera y Funza entre otros.

Pertenecemos, apoyamos y agradecemos todas las capacitaciones, concejos, alianzas estratégicas que hemos realizado con socios a la Corporación Nacional e Internacional de funerarias- Remanso con presencia en más de 260 municipios a nivel nacional.

Por nuestro compromiso constante y siendo fieles a uno de nuestros postulados "Servicio de todo Corazón", implementamos nuestra Unidad de Duelo, la cual nos ha demostrado con el transcurrir de los años que ha sido la mejor herramienta que desarrollamos para el aprendizaje emocional por la pérdida de un ser querido y conservar así en nuestra memoria los buenos recuerdos aprendidos.

Después ha nacido otros servicios ante la realidad económicas, sociales, de la contemporánea familia colombiana; aunando la dinámica del sector funerario, en un nuevo concepto en: Servicio al Cliente, tas nuevas salas de velación, parqueadero, carrozas fúnebres, carros acompañantes, cremación, unidad al Duelo, previsión exequial con valores agregados, servicio nacional, red de servicios funerarios- Remanso, Contratos de Pre-necesidad, Post servicios, repatriación, salas V.I.P, los nuevos servicios en cementerios, El internet, sus páginas virtuales y uso de redes sociales, la globalización, los tratados comerciales, la implementación de nuevas normativas legales, ambientales y la más nueva la del Post-conflicto.

¿Que todo esto llegue a convertirse en una nueva tradición? solo el tiempo lo dirá. Sabemos que todo está cambiando tan rápidamente, la nueva revolución tecnológica está derrumbando muchas cosas, tradiciones, esto va a cambiar mucho más pronto y no solo en el ramo funerario; lo más importante será la percepción del cliente acerca de nosotros. Por eso nos estamos preparando

Personas como nuestro octogenario Padre Escobar Gaitán, que ha estado al frente de esta gestión empresarial; acompañándonos, aconsejándonos, enseñándonos hasta ahora, Nos hemos transformados en Exequiales Escobar Sas, pero manteniendo la marca "Funeraria Escobar" que es sinónimo de: vocación, trabajo, respeto, amor, dedicación, solidaridad, amabilidad, humildad; con una experiencia tal que nos convirtió en la entidad funeraria familiar, regional de confianza.